Con fecha de caducidad

Con fecha de caducidad

Soy demasiado mayor para aprender. Mi cabeza es muy dura para asimilar todo eso ahora. Mi tiempo ya pasó, eso es cosa de los más jóvenes. Todas esas frases son nuestras conocidas. Ya las hemos escuchado en boca de padres, tíos, abuelos, amigos, etc. Sin embargo, y aunque para la mayoría de las personas adultas aprender puede parecer una misión imposible, nunca es tarde o se es muy mayor para aprender. Todo depende, eso sí, de lo motivados que nos sintamos para lanzarnos en la aventura del conocimiento.

Una actividad es siempre positiva. Muchos estudios demuestran, por ejemplo, que los mayores que practican ejercicio físico regularmente y actividades de desarrollo mental tienen menos posibilidades de sufrir trastornos cardiovasculares o enfermedades degenerativas como el Parkinson o el Alzheimer.

Nuestro cerebro es como un ordenador. Puede asimilar toda la información que le queramos añadir. Por supuesto que no todo se queda o permanece eternamente, pero cuanto más información, más esfuerzo, es decir, más se ejercita nuestro cerebro, más en forma y activo se vuelve.

De ese modo, limitarse y achacar la estagnación física o mental a la edad de un individuo no sólo le limita sino que también le reduce posibilidades y vivencias que, de otro modo, le supondrían una vida mejor y más feliz.